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Showing posts with the label Caracter Nacional Puerto Rico

La Llamarada Enciende La Pantalla

          Hace poco más de una década el programa dramático Lucy Boscana de WIPR-TV levantó la cabeza y demostró lo que son capaces los artistas y técnicos del patio. Revolución en el Infierno (2004) estableció el parámetro de calidad en la producción de televisión para la Isla. Al fin, 12 años más tarde, el canal vuelve a levantar la cabeza. Pero esta vez embiste.           La producción se titula La Llamarada , novela del afamado escritor boricua Enrique Laguerre, que todos conocimos en la escuela. Adaptada para la pantalla por Roberto Ramos-Perea, el dramaturgo puertorriqueño de mayor importancia y trascendencia internacional desde René Marqués.           La adaptación resume de una manera sencilla y fluida la complicada trama de la novela. Pero más importante aún es que al finalizar las dos horas de proyección quieres ver más. Quieres saber más de la historia...

El Chiste

Nuestra, creo yo, es una de las sociedades más reglamentadas de la civilización occidental. Aquí tenemos leyes para todo y cuando faltan leyes hay Ordenanzas Municipales. Para cada procedimiento administrativo también hay reglamentos. Reglamentos que tienen la fuerza de Ley. Desde lo macro hasta lo más micro, todo en la Isla está predeterminado por algo o alguien. Hasta el precio de la leche está controlado. Una mañana acudiendo a una cita con el médico descubro que la cita que me habían dado era por hora. Me sorprendió porque hasta esa mañana siempre había sido quien llegue primero lo atienden primero. Consultando la sorpresa descubro que el Procurador del Paciente había dictaminado que atender los pacientes por orden de llegada era ilegal. No era razonable que un paciente/cliente tuviera que esperar horas para que el doctor lo atendiera. Así que de tal día en adelante todas las citas serían otorgadas por hora específica. 8:45am fue la última que me dieron. Por prudencia llegue uno...

Culpismo

¡Sí! Me inventé la palabra porque no encontré otra que describa el síndrome que veo que nos apesadumbra diariamente. ¡Y eso que busqué en todo el Internet! Culpismo. Por varias décadas de nuestra historia reciente el gobierno de la Isla no podía echarle la culpa a nadie de los males que acaecíamos. Pero durante las últimas dos décadas he visto que todo lo malo que sucede es culpa de otro. Nadie es responsable de nada, todo es por culpa de otro, casi siempre del gobierno anterior. Claro, siempre y cuando el gobierno anterior sea del partido contrario. Se ha llegado a tal punto que hasta la gente común y corriente reparte las culpas como si fueran indulgencias en la edad media. Por ejemplo, ahora mismo las cosas se caen al piso, nadie la tumba. “¿Y eso?” “No sé, se cayó.” Este culpismo se ha hecho tan infeccioso que sin darse cuenta al echarle la culpa a otro, se están echando la culpa ellos mismo. ¿No me creen? Pues fíjate, el fondo para el retiro de los empleados del gobierno de Puerto...

Paciencia y Madurez

Algunas palabras tienen varios significados aunque se deletreen igual. Otras palabras se usan de formas diversas aunque se pronuncien igual. Y algunas, nadie realmente sabe lo que significan a pesar de que se usan sin discrimen ni preocupación. Definir la palabra paciencia es de las más sencillas. Me dijo una amiga una vez que ‘paciencia’ es la ‘ciencia de la paz’. Desde entonces, para mí, no he encontrado una mejor definición para esa palabra. Sin embargo mucha gente piensa que paciencia es la capacidad de esperar por algo. Aprendí en un seminario sobre la sicología humana que la capacidad de esperar por una recompensa se llama madurez. Mientras más tiempo puedes esperar para lo que quieres, más maduro eres. Cuando niño la gratificación tiene que ser instantánea. De adulto es común esperar 15 o 30 días para recibir el pago por lo trabajado. Los mineros chilenos atrapados por tantos días, semanas, han mostrado una madurez extraordinaria y una paciencia de santo. Cuando se abrió la puer...

Los Héroes Nunca Mueren

Volvemos a tener que despedir a un héroe de la patria. Con el pasar de Juan Mari Bras perdemos otro de una generación de patriotas que dieron de su propia sangre por el ideal que profesaban. Juan Mari seguirá vivo entre nosotros los puertorriqueños, su vida siendo ejemplo eterno de la verticalidad de principios y la persistencia en la persecución de su sueño. Poco a poco nos van quedando solo ‘patriotas’ de aire acondicionado y ‘power point’. ¡Qué honda pena me da!

Cuando un amigo se va…

Muy a pesar mío, tengo que despedirme de un amigo, un hermano mayor, un mentor y un afamado genio del teatro, el cine y la televisión. Cuando lo conocí en la pantalla de la tele en mi casa, lo admiraba, quería en cierto modo ser como él cuando fuera grande. Un modelo de lo moderno. Cuando lo conocí en persona, siendo yo grande ya, conocí un ser humano brillante, ambicioso en el mejor sentido, con un corazón del grande de la Isla que él adoptó. Guillermo de Cun, amigo y mentor, sé que vas a compartir con los más santos, sé que los vas a ilustrar en las cosas y casos de la vida cotidiana y vas a lograr hacerlos entender a los jóvenes sin compromiso, lo único que pido es que te correspondan las 69 vírgenes que prometió el profeta, para que te atiendan con el amor y respeto que una vida ejemplar como la tuya le corresponde. Un abrazo, amigo, don Guillermo de Cun, que se preparen la huestes celestiales de allá arriba, que ahora es que la cosa se pone buena.

¡300!

Inspirado por la película decidí reformar mi estilo de vida y someterme al entrenamiento que le impusieron a los actores del film. Busque en el Internet hasta encontrar la rutina de ejercicios por lo que los actores del film consiguieron obtener una condición de fisiculturista. Hice el ‘download’, imprimí las páginas y me puse a estudiar. No quiero que piensen que no tuve la energía para completar el programa, no es eso. Es que está diseñado para seis horas diarias, siete días a la semana. Imposible. Ellos, los actores, estaban cobrando por hacer los ejercicios. Era como si estuvieran ensayando. Mientras acá, yo, pues, decidí buscar una alternativa igual de efectiva, pero que tomara menos tiempo. Conseguí lo que buscaba en un manual de ejercicios que encontré guardado en una gaveta en mi habitación. Era sencillo. Varias repeticiones de una docena de ejercicios. El peso de las pesas determinaba la dificultad envuelta. Fácil. Bueno. Estas cosas no son tan fáciles después de cierta edad. ...

En un Principio

Unos de los primeros temas que exploré en esta columna es el porqué de las nalgas. Pero fue al comienzo de la columna y le dedique muy poco espacio al análisis del tema. Así que aprovecho que hoy no tengo mas nada de que escribir. Si se fijan bien solamente los seres humanos tenemos nalgas, o glúteos como le dice el doctor. Las otras especies tienen ancas, caderas, patas, jamones, etc., etc., etc., pero ninguno tiene nalgas. O sea una protuberancia al final de la espalda baja que uno no puede ver sin la ayuda de un doble espejo. Sin embargo, todo el que te sigue, o simplemente está ahí parado mirándote andar, te ven las nalgas clarititas. O sea, es algo que tenemos todos los humanos pero solo podemos ver las del vecino, y no la suya propia. ¡Wow! ¡Es como una epifanía! Me acabo de dar cuenta que ‘las nalgas’ es una metáfora para el ser humano. Nosotros siempre estamos pendientes a los demás; lo que hacen, lo que dicen, lo que compran, pero nunca podemos vernos (las nalgas) como somos. ...

Nadie se acuerda de Hugo

Los periódicos están repletos de reportajes y consejos sobre la avecinante temporada de huracanas. San Felipe y San Siríaco siguen siendo los modelos literarios para los periodistas/historiadores. De ahí saltan a Andrew, completan con Katrina, pero nunca mencionan a Hugo. (Tampoco mencionan mucho a Santa Clara, pero la verdad es que yo vi la tormenta y no fue gran cosa.) Hugo fue la tormenta que rompió el hielo. Luego de treinta años sin escuchar un silbido tormentoso, llegó Hugo y dejó el Yunque calvo. (Lo que puede simbolizar que el Huracán siempre le va a dar pela a Yukiyú.) Arrasó con las marinas de Fajardo y Vieques. Arremetió contra la agricultura del Este. Arropó las murallas de la Fortaleza con las olas de la bahía. De San Juan a Utuado no quedó una mata de plátano en pie. Y los torcidos pinos que bailaban con el viento en el Morro quedaron destrozados. Pero en Ponce no llovió, y como no llovió en Ponce, ni en Mayagüez, a Hugo se puso en la tablilla del olvido. Lo que Hugo me e...

¡Por Favor! Lean las instrucciones.

Preocupados por el derrotero de nuestra Isla nos dimos a la tarea de encontrar la causa de nuestra malograda realidad social, moral y económica. Repasamos, mi amigo y yo, eventos de nuestra historia que pudieron ser causales, revisamos los manuales de la puertorriqueñidad, escudriñamos los más pequeños detalles, y ya para la tercera o cuarta cerveza mi pana dio con la clave. “El problema que tenemos los puertorriqueños es que no leemos las instrucciones.” No completó de decirlo, que me doy cuenta que él tiene toda la razón. Cuándo compramos un carro ¿alguien se sienta a leer el manual antes de salir a pasear en el carro? ¿Alguien, alguna vez, ha mirado las instrucciones antes de armar el abanico nuevo? ¿O el ‘home theater’? No hay duda de que el boricua no lee las instrucciones. De nada. Cuando digo nada, me refiero a nadita de nada. Ejemplo. Se debatió el impuesto compuesto por meses. Se expresaron a favor, en contra, y a mitad. Se llevaron a cabo conferencias de prensa, vistas públi...

No estoy preso, ¡todavía! Por mi madre...

Me disculpo por no estar pendiente de la realidad inmediata de nuestra Isla. Pero mi mama se cayó, se rompió una cadera, sufrió cirugía, y estoy en ascuas… a ver que trae el barco. Después que no atraque en Mayagüez podemos llegar vivos al hospital. A continuación adjunto un análisis profundo sobre el ‘boricuismo’: Perfil del puertorriqueño... No hay nadie que no conozca a un puertorriqueño o, por lo menos, conoce a alguien que conoce a un puertorriqueño. De todas maneras, le preguntaron en una ocasión a un reconocido sabio maestro: ¿Qué es un puertorriqueño? Su respuesta fue la siguiente: ¡Ah, los puertorriqueños... que difícil pregunta! Los puertorriqueños están entre ustedes pero no son de ustedes. Los puertorriqueños beben en la misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen de la música. Los puertorriqueños toman en serio los chistes y hacen chistes de lo serio. No creen en nadie y creen en todo. ¡No se les ocurra discutir con ellos jamás! Los puer...