Debería llamar la atención que nuestros astutos líderes han logrado que la conversación política gire en torno a la Junta Fiscal y el colonialismo explicito de su incumbencia. Las voces tri-partidistas repiten lo mismo: ¡El abuso, los derechos, las Nacionales Unidas! ¿Qué esperaban después de estar meses mendingando en el congreso? ¿Un cheque? ¿Llamaron al diablo y ahora están asustados? ¡Falso! La gritería anti colonial tiene un obvio propósito subversivo. Nuestra casta política no quiere que se mire la realidad. La Junta Fiscal, por infame que sea, hace transparente no solo nuestra condición colonial, sino que evidencia lo superfluo que resultan ser nuestros políticos. ¿Qué utilidad tiene una legislatura que no puede legislar sin permiso de la Junta? ¿Para qué gastar cientos de millones de dólares en una cámara de representantes que quedó desautorizada a ejercer su debe...
Puerto Rico es una isla en algun lugar del mar caribe cuyos habitantes insisten es un país.