Estando nuestro astuto gobernador enojadísimo con los mercaderes de bonos - que no le creyeron su cuento de hadas sobre su maravilloso plan de recuperación económica - decide ahora recurrir a la ficha de tranque más antigua de nuestra historia política. ¡El plebiscito! Baile, botella y baraja, para distraernos del desastre financiero que su improvisación de gobierno ha deteriorado aún más. Todo gobernador que se encuentra en una situación precaria, ya sea por problemas económicos o por desaprobación política se inventa ‘una consulta al pueblo’. La garata Muñoz versus Sánchez Vilella culminó en un plebiscito en 1967. A pesar del triunfo inequívoco del ELA al año siguiente, igual de inequívocamente, el PPD pierde las elecciones. Rosselló hizo media docena de consultas al pueblo, dos de ellas sobre el estatus (1993 y 1998), las perdió todas incluyendo las elecciones del ’99...
Puerto Rico es una isla en algun lugar del mar caribe cuyos habitantes insisten es un país.