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Cuando un amigo se va…

Muy a pesar mío, tengo que despedirme de un amigo, un hermano mayor, un mentor y un afamado genio del teatro, el cine y la televisión. Cuando lo conocí en la pantalla de la tele en mi casa, lo admiraba, quería en cierto modo ser como él cuando fuera grande. Un modelo de lo moderno. Cuando lo conocí en persona, siendo yo grande ya, conocí un ser humano brillante, ambicioso en el mejor sentido, con un corazón del grande de la Isla que él adoptó.

Guillermo de Cun, amigo y mentor, sé que vas a compartir con los más santos, sé que los vas a ilustrar en las cosas y casos de la vida cotidiana y vas a lograr hacerlos entender a los jóvenes sin compromiso, lo único que pido es que te correspondan las 69 vírgenes que prometió el profeta, para que te atiendan con el amor y respeto que una vida ejemplar como la tuya le corresponde.

Un abrazo, amigo, don Guillermo de Cun, que se preparen la huestes celestiales de allá arriba, que ahora es que la cosa se pone buena.

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