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Showing posts with the label Espiritu Navideño

Cavilando

            A falta de hierba para los camellos (cortaron la grama en El Morro) me puse a cavilar sobre los Reyes Magos. Me puse en su lugar. No para la Epifanía sino en su entorno y realidad. No puede haber duda que para que tres individuos se logren encontrar en un lugar específico del desierto, tenían que ser astrónomos y matemáticos. Sabios por demás. Además eran viajeros, lo que para la época significó ser aventureros. Visitaban ciudades imperiosas y culturas radicalmente diferentes. Me los puedo imaginar conversando frente a la hoguera, ese primera noche de encuentro. Compartiendo lo que debió ser una enormidad de conocimientos y experiencias. Siendo el mundo como es, posiblemente  conocían a un mismo tabernero en Alejandría. El desierto y las estrellas refinaron su propósito y como lograrlo.             No eran reyes, no hay rey sin sequito. Punto. Ni eran tan sabios en las cosas mun...

¡Un Prosperísimo Año Nuevo!

            En esta fecha tan arbitraria solo deseo lo mejor para mi familia, mis amigos y mis compatriotas. ¡Qué la medianoche nos traiga a todos un nuevo año preñado de prosperidad material! En cuanto a la parte espiritual, que cada cual se las busque como mejor pueda.

Japi Tri Quin Dei

Siempre me provocó curiosidad el cambiar chinas por botellas, pregón de mi niñez. Y algo así es el cambiar yerba por regalos. Los regalos tradicionales de los Reyes son mirra, incienso y oro. Artículos de muchísimo valor en la antigüedad. De allá para acá la mirra se usa como antiséptico en los enjuagues bucales, el incienso se vende en los colmados y farmacias – donde quiera por ahí – y lo único que ha conservado su valor desde la antigüedad es el oro. Por eso mi más profundo deseo es que los Reyes les cambien la yerba por oro. Mucha yerba, mucho oro. Si no sucede, no fue por falta mía. ¡Felicidades!

¡Llegó la Navidad!

Mi estimado Santa Cló, Sé que es un poco tarde para pedirte algo. También sé que es la primera vez que te escribo. (Eso fue culpa de mi mamá, que por no comprarme algo me dijo que tú no existías.) Me atrevo escribirte porque lo que quiero no es para mí. Es para mi Islita, Puerto Rico, ya sabes el archipiélago al este del caribe cerca de Venezuela. OK. Empiezo mi lista. Quisiera dormir con las ventanas abiertas en una casa sin rejas. Quisiera subirme a un autobús limpio y cómodo, que no tenga que esperar por el más de siete minutos. Quisiera que todo el mundo tenga un empleo digno. Quisiera un gobierno que trabaje para mejorar la Isla, no para buscar más votos. Quisiera una legislatura que cumpla con sus obligaciones y no cobre por hacerlo. Quisiera unas elecciones inteligentes, en que se discutan Ideas, y no falsos testimonios. Quisiera que los hospitales y médicos se dedicaran más a salvar gente que a protegerse de demandas. Quisiera que la Isla vuelva a ser bella sin tanto cemento en...

¡Tregua! ¡Tregua!

Por favor, vamos a declarar una tregua política. Que no escuchemos más acusaciones vanas. Porque cuando Juan habla de Pedro, dice más de Juan que de Pedro. Que se guarden los politiqueros en sus casas y atiendan a sus familias. Porque el ejemplo es la mejor enseñanza. Que la prensa anuncie las cosas buenas que todavía suceden. Porque de muertes y crímenes ya tenemos bastante. Que los jueces practiquen la compasión. Porque de ley se sabe bastante, pero de amor sabemos poco. ¡Feliz Navidad!