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Showing posts with the label antropologia

¿Cómo se dice: ver televisión o mirar la televisión?

            Nunca había pensado que ver la televisión fuera una experiencia, de la forma en que se habla de la experiencia de ir al cine. Hasta ahora, que me veo obligado a tomar una decisión monumental. ¿Corto el cable y boto la cajita? ¿Para acogernos a los tiempos modernos con Netflix y Amazon, VOD, DOD, Youtube, Video Streaming, etc., y economizar en gastos? O ¿sigo amarrado al cable con los 500 canales dónde nunca hay nada que ver?             Los argumentos son obvios. El cable/satélite provee un sin fin de canales y eventos, mientras el ‘streaming’ provee un sin fin de temas instantáneamente disponibles. Después de leer sobre las posibles configuraciones que incluye antenas exteriores, grabadora de video programables, internet, proveedores, y etc., tuve que aceptar que en realidad el cable/satélite se puede eliminar sin una pérdida mayor. Lo que inmediatamente me puso a pensar en esa pérd...

La Llamarada Enciende La Pantalla

          Hace poco más de una década el programa dramático Lucy Boscana de WIPR-TV levantó la cabeza y demostró lo que son capaces los artistas y técnicos del patio. Revolución en el Infierno (2004) estableció el parámetro de calidad en la producción de televisión para la Isla. Al fin, 12 años más tarde, el canal vuelve a levantar la cabeza. Pero esta vez embiste.           La producción se titula La Llamarada , novela del afamado escritor boricua Enrique Laguerre, que todos conocimos en la escuela. Adaptada para la pantalla por Roberto Ramos-Perea, el dramaturgo puertorriqueño de mayor importancia y trascendencia internacional desde René Marqués.           La adaptación resume de una manera sencilla y fluida la complicada trama de la novela. Pero más importante aún es que al finalizar las dos horas de proyección quieres ver más. Quieres saber más de la historia...

Día de Luto

No hace cinco minutos que me entero, gracias a la televisión, que hoy es el día en que los españoles o mejor dicho, Cristóbal Colon descubrió a Puerto Rico. O mejor dicho aun, tropezó con la Isla donde vivimos. ¡Qué honda pena me da! El que celebra ese “descubrimiento” no sabe lo que hace. Antes de que el explorador Italiano, porque tampoco era español, cruzara el Atlántico sin saber realmente a donde iba, esta Isla era el paraíso. Dicen, los que estudian el asunto, que aquí vivían cómodamente cerca de 600,000 habitantes en armonía. Por lo menos en la armonía que puede alcanzar el ser humano. Había comida demás, se trabajaba poco y se celebraran festividades y competencias deportivas todo el tiempo. Claro, como en todo lugar se pasaban algunos tiempos malos cuando por ejemplo pasaba un huracán o invadía alguna tribu enemiga. Pero eso era la menor de las veces. Las playas prístinas, los bosques frondosos y vestidos con lo menos posible, se paseaban los Taínos por toda la Isla disfrutand...

¡Al Ataque!

Sin comentarios.

¡Que Llueva! ¡Que Llueva!

Según la tradición boricua debemos agradecerle a la deidad Taína que habita en el Yunque el haber espantado al huracán Earl. Sin ese apoyo síquico probablemente estaríamos batallando el malévolo Taíno. Digo, según la tradición. Ahora, tengo que decir que esta vez los medios de comunicación se portaron como gente. No hubo espavientos, ni histeria. El gobierno no alarmó a nadie y como tal, la tormenta pasó con un mínimo de dificultades. Algunos dicen que la mayor dificultad fue el terrible tapón que se formó al dejar salir a todo el mundo de sus empleos y las escuelas a la misma vez. (Si le damos pensamiento a eso, puede que sea indicativo que no hay carretera para tanto carro.) Pero ese no es el tema. Durante los reportajes, mesurados como dije, se mencionaron una docena de huracanes previos. Algunos que llegaron a la Isla y otros que solo bordearon la costa. Todos dejaron estragos de una u otra clase. Pero nadie, nadie, mencionó a Hugo (1989). No es que yo tengo una afición particular ...

Evolución No-Darwiniana

En los tiempos de antes, principios del siglo veinte y mucho antes, se llevaba una bolsa de tela a la Plaza del Mercado, donde se echaban las verduras y frutas que comprabas. Todas las compras se echaban en bolsas de tela. Aquellas bolsas con el tiempo se deterioraban y cogían mal olor. Se llenaban de basura y se echaban al zafacón. Llegó el próximo paso evolutivo con la bolsa de papel, o funda. Una maravilla. Higiénicas de por sí, se podían usar para escribir, los tamaños servían de medida del peso del contenido y al final las llenabas de basura y las echabas al zafacón. Con el advenimiento de los tiempos modernos llegaron las bosas plásticas. Otra maravilla. Vinieron a substituir las fundas de papel que requerían arboles como materia prima. Prometían ser una solución ecológicamente correcta a la matanza de los arboles. Pequeñas y livianas pero fuertes y resistentes permearon todos los renglones del comercio de consumo. Después del uso inicial se llenan de basura y se botan al zafacón...

Gobierno Repartido

“Si encuentro uno llorando es que el otro lo ha ofendido…” decía el poema que todos los años se declamaba por radio para despedir el año. Al final, eras o no bohemio te dabas un trago para despedir el año y después otro trago para darle la bienvenida al año nuevo. Ese ritual, en mi casa, marcaba el fin del año. Pero no es de eso que quiero hablarles, sino de la curiosa evolución histórica que lleva nuestra política y gobierno. Cuando estudiaba en la universidad nombraron un nuevo rector a quien bautizamos rápidamente como “habrán días mejores” y esa misma frase la escuché repetirse muchas veces durante el caprichoso gobierno de Sila la Breve. Nunca pudimos imaginarnos la existencia, en el futuro cercano, de un peor gobierno. Entonces llegó el Gobierno Compartido de aquél que Ya-no-manda. En lo único que se pusieron de acuerdo fue en imponer un impuesto compuesto que logró empeorar lo que ya estaba malo. “De Guatemala a Guatepeor”, decía la gente, “Imposible”, decían otros, “esto no s...

El Gran ¡No!

He podido observar que nosotros (los humanos) mientras más distintos queremos ser más terminamos pareciéndonos. Los ejemplos están a todo nuestro alrededor. A tutiplén. Los sub grupos culturales o lo que sea como se les llama en antropología, en su empeño en ser diferentes terminan usando uniformes que los hace parecer ‘iguales’. Los góticos visten de negro y se marcan las caras con anillos de metal. Las religiosas (en algunas sectas) visten con tanto pudor, con brazos y piernas cubiertas, que parecen estar vestidas con otro uniforme. (Por cierto las musulmanas hacen lo mismo.) Y así podemos seguir con los Hare Krisna, los hippies, los ‘surfers’, los deportistas y los bebedores de Heineken. Ah, se me quedan los motociclistas. Pues los políticos no se escapan. Tradicionalmente el partido entrante le cancela todos los planes y/o propuestas del gobierno saliente. Borrón y cuenta nueva. Se desecha lo poquito que se alcanzó como si fuera basura. “¡Tú perdiste! ¡Al zafacón con lo tuyo!”, di...