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Gobierno Repartido

“Si encuentro uno llorando es que el otro lo ha ofendido…” decía el poema que todos los años se declamaba por radio para despedir el año. Al final, eras o no bohemio te dabas un trago para despedir el año y después otro trago para darle la bienvenida al año nuevo. Ese ritual, en mi casa, marcaba el fin del año. Pero no es de eso que quiero hablarles, sino de la curiosa evolución histórica que lleva nuestra política y gobierno.

Cuando estudiaba en la universidad nombraron un nuevo rector a quien bautizamos rápidamente como “habrán días mejores” y esa misma frase la escuché repetirse muchas veces durante el caprichoso gobierno de Sila la Breve. Nunca pudimos imaginarnos la existencia, en el futuro cercano, de un peor gobierno.

Entonces llegó el Gobierno Compartido de aquél que Ya-no-manda. En lo único que se pusieron de acuerdo fue en imponer un impuesto compuesto que logró empeorar lo que ya estaba malo. “De Guatemala a Guatepeor”, decía la gente, “Imposible”, decían otros, “esto no se puede poner peor”.

Después de vivir un Gobierno Caprichoso que nos embrolló por más millones de lo que puedo contar y más después de sufrir el gobierno peor compartido que desencadenó la peor recesión en la historia de la Isla desde el 1930. Hoy vivimos la más descomunal suerte de tener un Gobierno Repartido.

¿Cómo? Como decía el poema, chico.

¡Caballero! Definitivamente, material para el análisis histórico.

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