Me hicieron la pregunta estándar: Hola, ¿cómo estás? Titubeé
en responder. Al fin contesté: “A pesar de la edad, a pesar de los dolores de
artritis en las manos, las rodillas, el cuello y la cadera, a pesar del cáncer
que me mordió, a pesar del catarro que no se me quita, a pesar de la degeneración
macular y el comienzo de glaucoma, a pesar de la alta presión, a pesar del
colesterol y los triglicéridos, a pesar de las últimas elecciones, a pesar de
los apesares, ¡Estoy Súper Bien!
La única alternativa de estatus congruente para la Isla es la Independencia. Es lo ‘natural’. El mejor ejemplo somos nosotros mismos. Una vez alcanzas la adolescencia y pierdes los miedos de la niñez, el deseo de libertad te mueve a la larga, a mudarte de la casa de tus padres. Esa búsqueda por la libertad se traduce a poder tomar tus propias decisiones sobre lo que haces, a dónde vas, con quien te juntas, qué ropa te pones, etc. Es un deseo prácticamente genético, instintivo. Universal. Sin embargo la curiosa realidad en nuestra Isla es que la expresión nacionalista comúnmente asociado a los países independientes (repúblicas/naciones), se atesora en la cultura pero no se extiende a la política. Esa expresión nacionalista lo acaparó el PPD y su ELA. Pero, el partido en su fundamento es asimilista. ...
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