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Misas Sueltas

A veces lo obvio es lo que no vemos. Estamos tan distraídos con lo inmediato que sólo vemos nuestras narices. Varias cosas me han llamado la atención, no son muy críticas, el cielo no se está cayendo – todavía. En el colmado me fijo en el titular del Wall Street Journal, zendo periódico, leía: Recuperación Económica Global a la Vista. El mismo día en el mismo colmado el titular de un periódico local, no tan zendo, lee: Dos años Más Para Mejorar Economía Local.

Se anunció que se vuelven a diseñar las rutas de la guagua. Se piensan eliminar las rutas poco usadas para colocar más guaguas en las rutas que más se usan. O sea que van a dejar a pie aquellos pocos que usan esas rutas recónditas para repartir los pasajeros de las rutas más activas entre más guaguas. Bajando así el promedio de usuarios en cada guagua y la productividad de cada viaje. Es que son genios, ¡te lo juro!

Más guaguas no van a acelerar la ruta porque la distancia es la misma. La última vez que revisaron las rutas, lo que lograron fue duplicar el costo del pasaje y el tiempo de espera. Ahora son dos guaguas para llegar de Rio Piedras a San Juan, cuando antes te llevaba la misma guagua toda la ruta. Esperabas por ella una sola vez y pagabas un solo pasaje.

Todo esto para ver si más gente se monta en el tren urbano cuya limitación real es el precio.

Tomar una guagua para llegar a la estación del tren son $0.75, el tren para llegar a dónde vas son $1.50. Para regresar son otros $1.50. $3.75, lo mismo que un combo con refresco y papitas. (La guagua de vuelta a su casa, esa sí la paga el tren.) Pero si tú empleo o residencia no está en la ruta del tren, nacarile del oriente, el tren no te sirve para nada. Para pasear los domingos, quizás.

Esos planificadores ¿se habrán montado en la ruta de una guagua de verdad? O los planes los hacen contra un mapa en papel. Y las inspecciones oculares ¿se hacen desde un carro con aire acondicionado? ¿O esperando debajo del sol junto a treinta otros pasajeros?

En papel todo es un mamey.

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