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¡Uyy que feo, Doroteo!

¡Auxilio! ¡Que llamen a la Liga en Defensa del Buen Gusto! Se están sembrando, en las plazas de la capital, precisamente en los lugares donde llega la visita, los más horribles adefesios. Y no solo son feos, son grandes y los están sembrando de frente, donde todo el mundo los tiene que ver. Es como tener muebles grandes y feos en la sala de tu mama cuando llevas la primera novia de visita. (A veces estaban los muebles cubiertos en plástico y sonaban: ¡prruuup! cuando te movías. Que vergüenzas pasamos.) Regresemos al tema.

Parece que en el municipio de san Juan han renunciado todas las personas poseedoras de buen gusto. ¡Lo juro! Es la única explicación que justifica esas estructuras, verde-cobre-mohoso, que están sembrando. ¿Y que uso tendrán? Porque con el techo medio descubierto, con sol no dan sombra y si llueve no sirven ni para escamparse.

Igual que en la legislatura, que aprueban leyes sin leer lo que dice el documento. (Y él que lo leyó no se atreve decírselo a más nadie.) Parece que nadie en el municipio miró el dibujo de perspectiva. Y los que miraron se hicieron de la vista larga.

¡Oye! Y el instituto de cultura, ¿no tiene vela en este entierro? Ellos son custodios de algo, ¿verdad? O es que ya no cuentan ni pa' pool ni pa' banca.

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