Skip to main content

El socio que todos tenemos. O la mano en el bolsillo

Me estaba vistiendo cuando me encontré con la mano en el bolsillo. No estoy hablando en metáfora, te digo me encontré con una mano en el bolsillo del pantalón. Confundido, trate de hablarle, preguntarle que hacia en mi bolsillo.

Te aseguro que es bien difícil hablar con una mano. Y si esa mano está en tu bolsillo, no esperes respuesta clara. Si la mano está acompañada, puede que halla chance, pero si está sola, como la de mi bolsillo, nacarile del oriente. Ni se sonríe.

La miré un rato, sin saber que decirle, tratando de encontrar una razón razonable para yo tener una mano en el bolsillo. ¡Hasta que me acordé! Tengo un socio: el Gobierno. No es que hice un trato o negocio de sociedad con el gobierno. Es que el gobierno me tiene una mano metida en el bolsillo. No hay un menudito que sobre, que se lo lleva la mano misteriosa. No hay camisa que me compre que se lleva un tantito. Meto yo la mano y el bolsillo vacío.

En un momento titubeé, pensé que si el gobierno es mi socio, me toca algo a mí de lo que él se busca. Pero no. Es to’ pa’ ‘llá, y na’ pa’ ‘ca.

Paisano ¡que socio nos hemos buscado!

Comments

Popular posts from this blog

La Llamarada Enciende La Pantalla

          Hace poco más de una década el programa dramático Lucy Boscana de WIPR-TV levantó la cabeza y demostró lo que son capaces los artistas y técnicos del patio. Revolución en el Infierno (2004) estableció el parámetro de calidad en la producción de televisión para la Isla. Al fin, 12 años más tarde, el canal vuelve a levantar la cabeza. Pero esta vez embiste.           La producción se titula La Llamarada , novela del afamado escritor boricua Enrique Laguerre, que todos conocimos en la escuela. Adaptada para la pantalla por Roberto Ramos-Perea, el dramaturgo puertorriqueño de mayor importancia y trascendencia internacional desde René Marqués.           La adaptación resume de una manera sencilla y fluida la complicada trama de la novela. Pero más importante aún es que al finalizar las dos horas de proyección quieres ver más. Quieres saber más de la historia...

¡En Defensa de la Colonia!

            Necesito agradecerle a todos los que han comentado mis ‘terapias’, esté o no de acuerdo con el comentario, porque el primer paso siempre es dialogar sobre cualquier asunto. Es tratar de entender, más allá de los estribillos partidistas, qué busca el ciudadano que desea un estatus sobre otros; a qué realmente le teme de los otros posibles estatus y a la vez buscar, sin vítores ni banderines, aclarar cualquier posible confusión o contradicción con hechos verificables. Yo empezaría a conversar sobre la colonia. Lo actual, por obligación, tiene que ser el punto de partida. Primero, es el único estatus que hemos tenido. El único que conocemos. Y ha sido así por 500 años.             Estamos de acuerdo que el estatus colonial es deshonroso, pero es lo que nos ha traído hasta aquí. Si miramos a nuestro alrededor, todo lo que vemos, bueno, malo o indiferente, se logró como colonia. El Expres...

ELA La Land

            La única alternativa de estatus congruente para la Isla es la Independencia. Es lo ‘natural’. El mejor ejemplo somos nosotros mismos. Una vez alcanzas la adolescencia y pierdes los miedos de la niñez,  el deseo de libertad te mueve a la larga, a mudarte de la casa de tus padres. Esa búsqueda por la libertad se traduce a poder tomar tus propias decisiones sobre lo que haces, a dónde vas, con quien te juntas, qué ropa te pones, etc. Es un deseo prácticamente genético, instintivo. Universal.             Sin embargo la curiosa realidad en nuestra Isla es que la expresión nacionalista comúnmente asociado a los países independientes (repúblicas/naciones), se atesora en la cultura pero no se extiende a la política. Esa expresión nacionalista lo acaparó el PPD y su ELA.             Pero, el partido en su fundamento es asimilista. ...