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¡Y Una Sola Cruz!

Si hay algo que nos encanta en esta Isla es ir a votar. Votamos aunque sea para votar en contra de votar. ¿Recuerdan la vez que ganó “Ninguno de los anteriores”? En la Isla somos muy habilidosos para esto de votar sin que tenga consecuencia. (Bueno, la verdad es que hacemos lo mismo con las leyes.) Una vez termina el circo político el resultado se hace irrelevante.

Pues vamos a votar otra vez. (Gracias a la austeridad esta vez nos va a costar solamente unos $500,000.00.) Y vamos a unas elecciones contra el mundo entero. Se espera que todos los puertorriqueños voten por El Yunque. Si, por mi madre, por El Yunque. El objetivo es que se incluya el Yunque – la montaña, sí – entre las maravillas del planeta. Yo, personalmente pienso votar. A mí siempre me han encantado las maravillas. Las de aquí, las de allá y las de oriente.

Claro, la pregunta obligada es ¿qué vamos a recibir a cambio del dinero? Porque el Yunque no se va a mover de aquí ni ponerse más grande y el camino a recorrerse para llegar donde él no le cabe un carro más.

¡Ah! Puede ser que yo estoy equivocado y la maravilla no está en el Yunque sino en el irremisible tapón que arropa su falda.

¿Unicameral? ¿Cuándo fue eso?

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