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¡Qué caro sale lo barato!

Acabo de leer, en un periódico de ayer, una nota que auguraba un mejor futuro económico gracias a que las firmas de evaluación re-categorizaron a los bonos de aquí. Ya no son ‘bonos chatarra’. ¡Alegría! Decía el artículo. Ahora sí que se van a poder vender los bonos que necesita el gobierno para cuadrar el presupuesto de la Isla. Con eso las cosas van mejorar.

¿Y cómo lo lograron? ¿Porque hasta hace unos meses se podían tirar los bonos por la ventana y nadie le interesaba recogerlos?

Pues de la manera más sencilla. Les explicaron a esos tasadores cómo es que verdaderamente funciona la ley del IVU. Y yo lo repito: del 7.7% del IVU, 2.2% va a un fondo especial dedicado exclusivamente a pagar la deuda de los bonos. Si el IVU se queda corto entonces la ley permite que del otro 5.5% que queda para el uso general de la Isla, se saque la diferencia. ¡Y no se puede cambiar esa ley hasta que no se le pague a los bonistas! Y esto es así hasta el 2058.

Por mi madre que yo nunca entendí que eso era así. Quiérase decir que por los próximos 50 años, de todo lo que recobre el impuesto compuesto, ya se le debe a los bonistas el 2.2%. Okey… Y si la economía se va a pique durante cualquiera de esos 50 años tenemos que por ley pagarles primero a los bonistas que a los municipios de la Isla. Ujum…

No embarde hay que despedir 30,000 empleados, con esos chavos es que le van a pagar a los bonistas.

IVU para ti. IVU para mí.

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