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¡Ahora seremos felices! ¡Ahora podremos cantar!

Se está celebrando el préstamo de tres punto cinco mil millones de dólares como si nos hubiésemos ganado la lotería. Como les recordé el otro día, ni leen las instrucciones, ni saben cuadrar una chequera. En el gobierno digo.

En muchas escuelas en otros continentes les enseñan a los estudiantes de escuela superior a cuadrar una chequera, como parte de las destrezas fundamentales necesarias en la sociedad moderna. Aparte de explicar que se resta siempre la cantidad que se gasta, se enseña que la línea de crédito (reserva) no es dinero que tienes disponible para gastar, sino que es un recurso utilizado solo en situaciones de emergencia. Y ese dinero que tomas prestado en una emergencia se paga de vuelta a la primera oportunidad. El propósito es siempre tener ese dinero en reserva disponible para una futura emergencia. Porque si usas la reserva para tus gastos cotidianos y no repones el dinero que tomas prestado, ya no tienes reserva. Y cuando llegue la emergencia. El desastre total.

Pero, aquí, como no leen…

Es como la culebra que se come a sí mismo. Se impone un Impuesto Compuesto para cuadrar el presupuesto. Al año descubren que el impuesto subió los precios y bajo la venta y el dinero en recaudo resultó poco para cuadrar el presupuesto. Entonces deciden gastar el dinerito de las reservas y vender unas propiedades para cuadrar el presupuesto. Pero como hay que pagar todos los otros prestamos que se vienen arrastrando, deciden tomar otro préstamo para pagar parte de todos los demás préstamos con la garantía del Pago Directo de la cuenta del Impuesto Compuesto.

Aquí viene la envoltura. ¿Si el Impuesto Compuesto no es suficiente para cuadrar el presupuesto, que sucede cuando le restas el Pago Directo de esos prestamos garantizados? Te sobra menos para cuadrar el presupuesto. ¿Y si ya vendiste las propiedades y gastaste los ahorros y reservas, como vas a cuadrar el presupuesto?

¡Ya se! Con otro impuesto.

Prevenidos para el 2009. Y apúntelo, que yo se los dije.

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