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Igual que la gallina, las noticias viejas tienen mejor sabor.

Yo prefiero leer el periódico de anteayer. Las noticias son como el vino, con el tiempo descubres el gusto o la importancia de la noticia. ¿Cuantas primeras planas hemos leído que nunca llegaron a ná’? Posibles escándalos que quedaron callados, calumnias que quedaron impunes, decisiones absurdas que tan pronto llegó el primer ser pensante se revocaron. El pan nuestro de la informática boricua.

Por eso prefiero darle un par de días a la noticia, arrejuntar las opiniones ofrecidas por vecinos y transeúntes, esperar a ver si sale en la Comay (por cierto el mejor noticiero político en la Isla), y a fin de cuentas, saber antes de abrir el periódico que noticia tiene futuro. ‘En la página 2 hay un párrafo que se puede leer, en la 6 hay un reportaje importantísimo, y no te pierdas el editorial donde hablan de Bush.’

No estoy criticando al periodista que frecuentemente, sin preparación en el tema, se tiene que lanzar a las 11 de la mañana, a cubrir una conferencia de prensa donde nuestros astutos líderes hablan disparates. Y obligado después a darle sentido y orden a una calumnia envuelta en mentira, recubierta por una salsa de envidia y despecho.

De hecho no estoy criticando a nadie. Es que prefiero leer lo que sé que es noticia en vez de repasar páginas con titulares sugestivos, muchas letritas negras, y cero contenido.

Por cierto, ¿habrá un santo para los periodistas? Pa’ prenderle una vela.

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