Skip to main content

¿Votar y Botar? Parte...3

            El irrisorio absurdo de estas elecciones me obliga a reconsiderar mi opinión estándar sobre el NO VOTAR como protesta. Hasta ahora, para mí,  hacer una protesta por abstención, es una contradicción. Los 100,000 o 300,000 o 500,000 que no fueron a votar no se contabilizan. La ausencia de votos se va, simplemente, a cualificar como un porcentaje estadístico más bajo que el promedio. ¡Y ya! No hubo protesta. Solo vagancia.
            Sí, estoy de acuerdo con hacer de estas elecciones una protesta. Pero, ¿cómo hacerlo para que a los políticos les duela? ¿Para que sea obvio el rechazo? ¿Cómo hacerlo para que sea aceptable tanto para los correligionarios fieles a su candidato pero molestos con su partido? Y que a la vez se complazcan todos los que desean meterles un dedo en el ojo a nuestros astutos líderes políticos.
            Sea quien sea que gane -  tanto el gobernador como los alcaldes de los 78 pueblos -  van a tener tarea que hacer cuando lleguen a sus puestos. Bien. Hay que aceptarlo. Pero ¿y la Legislatura? La realidad es que la Junta ya los castró. Son eunucos para cualquier gestión legislativa (o ley) que tenga que ver con dinero, con reglamentación, con administración pública o con impuestos. Nada que tenga que ver.  
            ¿Y entonces? ¡Un voto negativo! ¿Cómo?
            Recordé que las papeletas ‘dañadas’ se recusan. Y todos los votos recusados, por las razones que sean, sí se cuentan. Vamos a imaginar las consecuencias. ¿Si dañamos intencionalmente sólo las papeletas para cámara y senado, ‘dañadas’ solo para que las recusen; y a la vez cuidamos de no dañar las otras dos papeletas (por la gobernación y las alcaldías)?  Una discrepancia, por pequeña que sea, entre los votos contados para gobernador y los votos negativos (recusados), rechazando la existencia de la legislatura, no se puede encapuchar con un análisis estadístico. El proceso electivo les va a explotar en la cara. ¡Y más con las ‘computadoras nuevas’! No lo duden.
            Probablemente se exija un recuento, en papel, voto a voto para ver cuántos de los votos recusados se pueden adjudicar. El rechazo estaría claramente contabilizado. Imagínate. ¡Un millón de votos para el gobernador y sólo 300 mil votos entre todos los partidos para ambas cámara de la legislatura! ¡700 mil votos negativos!
            Eso no hay quién lo justifique.


Comments

Popular posts from this blog

La Llamarada Enciende La Pantalla

          Hace poco más de una década el programa dramático Lucy Boscana de WIPR-TV levantó la cabeza y demostró lo que son capaces los artistas y técnicos del patio. Revolución en el Infierno (2004) estableció el parámetro de calidad en la producción de televisión para la Isla. Al fin, 12 años más tarde, el canal vuelve a levantar la cabeza. Pero esta vez embiste.           La producción se titula La Llamarada , novela del afamado escritor boricua Enrique Laguerre, que todos conocimos en la escuela. Adaptada para la pantalla por Roberto Ramos-Perea, el dramaturgo puertorriqueño de mayor importancia y trascendencia internacional desde René Marqués.           La adaptación resume de una manera sencilla y fluida la complicada trama de la novela. Pero más importante aún es que al finalizar las dos horas de proyección quieres ver más. Quieres saber más de la historia...

¡En Defensa de la Colonia!

            Necesito agradecerle a todos los que han comentado mis ‘terapias’, esté o no de acuerdo con el comentario, porque el primer paso siempre es dialogar sobre cualquier asunto. Es tratar de entender, más allá de los estribillos partidistas, qué busca el ciudadano que desea un estatus sobre otros; a qué realmente le teme de los otros posibles estatus y a la vez buscar, sin vítores ni banderines, aclarar cualquier posible confusión o contradicción con hechos verificables. Yo empezaría a conversar sobre la colonia. Lo actual, por obligación, tiene que ser el punto de partida. Primero, es el único estatus que hemos tenido. El único que conocemos. Y ha sido así por 500 años.             Estamos de acuerdo que el estatus colonial es deshonroso, pero es lo que nos ha traído hasta aquí. Si miramos a nuestro alrededor, todo lo que vemos, bueno, malo o indiferente, se logró como colonia. El Expres...

ELA La Land

            La única alternativa de estatus congruente para la Isla es la Independencia. Es lo ‘natural’. El mejor ejemplo somos nosotros mismos. Una vez alcanzas la adolescencia y pierdes los miedos de la niñez,  el deseo de libertad te mueve a la larga, a mudarte de la casa de tus padres. Esa búsqueda por la libertad se traduce a poder tomar tus propias decisiones sobre lo que haces, a dónde vas, con quien te juntas, qué ropa te pones, etc. Es un deseo prácticamente genético, instintivo. Universal.             Sin embargo la curiosa realidad en nuestra Isla es que la expresión nacionalista comúnmente asociado a los países independientes (repúblicas/naciones), se atesora en la cultura pero no se extiende a la política. Esa expresión nacionalista lo acaparó el PPD y su ELA.             Pero, el partido en su fundamento es asimilista. ...