Cuando viajo trato siempre de ir al mercado de la ciudad que visito. A veces son plazas de mercado y a veces son supermercados. Es una manera de conocer la cultura del lugar. Por ejemplo, encontré en la fonda de la Plaza del Mercado de la Ciudad de Panamá, que el especial del día era carne guisada. Ahí me di cuenta lo mucho que nos parecemos, los panameños y nosotros. Pues está vez fui a ver el supermercado más grande de Brooklyn, NY. Fairfield se llama y es como de una manzana completa de grande. Obviamente una cornucopia de comestibles. Diez clases de aceitunas, ocho tipos de aceite de puro oliva, carnes añejadas, salchichas de todo tipo, frescas y ahumadas. El equivalente de un supermercado completo con solo productos orgánicos. Góndola tras góndola tras góndola. De todo como en botica. Me detuve a estudiar el mostrador de café en grano. Los quintales ofreciendo los granos sumaban a más de veinte. Encontré café de Santo Domingo, de Guatemala, de África, del Pacífico, en ...