Ayer me llevaron a ver la película nueva de Terrence Malick (Days of Heaven; The Thin Red Line): The Tree of Life. Es una obra pictórica en movimiento que muchos que dicen ser video-artista van a envidiar o admirar, que es lo mismo pero sin la rabia. Tiene imágenes que no tengo idea de como las creó y Puntos de Vista (ángulos de cámara) que no me hubiera imaginado. Rechaza la narrativa tradicional totalmente, ilustrando el presente moderno de estructuras rigidas, el pasado bucólico pero con su lado oscuro y la eternidad indescifrable: todo a la vez. Su ‘realismo’ es totalmente subjetivo y la película llega a disolverse a un surrealismo casi abstracto. Sin embargo consigue apretarte el pecho justo en el tiempo que debería haber un clímax, sin que haya drama o melodrama alguno. No es el tipo de film que aquí dure mucho en cartelera. Pero es lo que para mí es el cine puro o depurado de las convenciones del drama. Pura imagen en movimiento con un contenido auditivo que apoya la imaginería y provee un impacto emocional. Una verdadera OBRA cinematográfica. Si realmente te gusta el cine no te la debes perder.
Hace poco más de una década el programa dramático Lucy Boscana de WIPR-TV levantó la cabeza y demostró lo que son capaces los artistas y técnicos del patio. Revolución en el Infierno (2004) estableció el parámetro de calidad en la producción de televisión para la Isla. Al fin, 12 años más tarde, el canal vuelve a levantar la cabeza. Pero esta vez embiste. La producción se titula La Llamarada , novela del afamado escritor boricua Enrique Laguerre, que todos conocimos en la escuela. Adaptada para la pantalla por Roberto Ramos-Perea, el dramaturgo puertorriqueño de mayor importancia y trascendencia internacional desde René Marqués. La adaptación resume de una manera sencilla y fluida la complicada trama de la novela. Pero más importante aún es que al finalizar las dos horas de proyección quieres ver más. Quieres saber más de la historia...
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