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Puentear

Ya están celebrando los maravillosos resultados sociales y económicos de un extraordinario eco-puente de Ceiba a Vieques. De alguna forma mágica se van a repartir “cientos de millones” entre los socios cooperativos de ese puente. (Estos esquemas donde todo el mundo gana y nadie pierde son como las famosas pirámides que al final todo el mundo pierde. Bueno, en honor a la verdad hay alguien que gana, él que se la inventó.)

Hace bastante tiempo un candidato a Alcalde de San Juan propuso construir un puente de San Juan a Cataño. Las especulaciones fueron interesantísimas. Se habló del arco y la profundidad de los pilotes. Se calculó el ancho y el espesor. Todo. Pero al poco tiempo se descubrió que había una dificultad técnica. Los barcos.

Sin mucho fandango, se guardó la idea en un rincón para pasara al olvido. Esa fue la parte más exitosa del propuesto puente. Tengo mis sospechas que un puente sobre el Pasaje de Vieques (así es que se llama), una de las zonas de mayor tránsito marítimo en el Caribe va a tropezar con una dificultad parecida. Los barcos.

Ahora, ¿se pueden imaginar cual sería el resultado innegable si tal eco-puente fuera viable? Sí, le daría fácil acceso a todo el mundo a la Isla Nena. Incluyendo tiradores de droga, asaltantes de banco y otros tipos de criminales de menor rango, que gracias a la ineficiencia de la lancha no se dan el viaje. ¿Se pueden imaginar los domingos? Igual que en el Viejo San Juan. Con un tapón que llega de Fajardo a Sun Bay. El camino lleno de vasos plásticos y otra basurita que van dejando los transeúntes.

Por suerte, lo que se aprobó fue una consulta a los viequenses, el P de la C 2066. Lo que me parece apropiado ya que son ellos los que tienen todo que perder.

¿Quién será el que se las está buscando con esto? ¡Ah! Como en las pirámides, el que se lo inventó, claro.

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