Según la tradición boricua debemos agradecerle a la deidad Taína que habita en el Yunque el haber espantado al huracán Earl. Sin ese apoyo síquico probablemente estaríamos batallando el malévolo Taíno. Digo, según la tradición. Ahora, tengo que decir que esta vez los medios de comunicación se portaron como gente. No hubo espavientos, ni histeria. El gobierno no alarmó a nadie y como tal, la tormenta pasó con un mínimo de dificultades. Algunos dicen que la mayor dificultad fue el terrible tapón que se formó al dejar salir a todo el mundo de sus empleos y las escuelas a la misma vez. (Si le damos pensamiento a eso, puede que sea indicativo que no hay carretera para tanto carro.) Pero ese no es el tema. Durante los reportajes, mesurados como dije, se mencionaron una docena de huracanes previos. Algunos que llegaron a la Isla y otros que solo bordearon la costa. Todos dejaron estragos de una u otra clase. Pero nadie, nadie, mencionó a Hugo (1989). No es que yo tengo una afición particular ...
Puerto Rico es una isla en algun lugar del mar caribe cuyos habitantes insisten es un país.