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Ponderar

Todo el mundo sabe que el Boricua no lee las instrucciones. Solo buscamos las instrucciones cuando lo que estamos armando o haciendo no compagina. Claro lo hacemos estando seguros que el error está en las instrucciones. Se me ocurre ahora mismo, que quizás esto sea el síntoma precursor de nuestro continuo empeño en re-inventar la rueda. Además qué sentido puede tener investigar lo que han hecho otros si la idea que uno tiene es absolutamente clara e inmejorable.

Hasta estos tiempos recientes pensar en las consecuencia de lo que se hace era innecesario. No podemos olvidar el famosísimo refrán popular: ‘el que venga atrás que arree’ (para el que no entienda, esto se refiere a la época de los bueyes). Las consecuencias de lo que yo haga lo resuelve el que sigue en fila. Lo que me recuerda: ‘el de atrás paga’, que parece ser una variante de la anterior.

Leí en alguna parte, que en las empresas Volvo está terminantemente prohibido llevar a cabo innovación alguna antes de transcurridos dos años, DOS, no importa lo simple o productiva que pueda ser la idea. Le llaman allá en sueco (según la traducción al inglés) ‘Slow Track’. El objetivo es evitar errores, darle tiempo a todo el mundo a opinar y conseguir el consenso y respaldo de todos, en todos los niveles, al implementar el nuevo invento.

Allá no hay Fast Track, esa cosa nuestra que por prisa y secretismo reduce cualquier gran idea en un… pues lo digo: embeleco.

Por cierto el automóvil marca Volvo es un prodigio de la innovación automotriz.

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