Dedicándole un poco de
tiempo al análisis sobre lo sucedido ayer, entendí que más que una votación
para aceptar o derrotar una enmienda constitucional, realmente fue un censo. Lo
que se midió fue la cantidad de gente pensante versus la gente no pensante. A dios
gracia, somos más los pensantes que los no pensantes, pero hay que precaver porque
son muchos los idiotas. Casi la mitad. ¡Uyyy!
La única alternativa de estatus congruente para la Isla es la Independencia. Es lo ‘natural’. El mejor ejemplo somos nosotros mismos. Una vez alcanzas la adolescencia y pierdes los miedos de la niñez, el deseo de libertad te mueve a la larga, a mudarte de la casa de tus padres. Esa búsqueda por la libertad se traduce a poder tomar tus propias decisiones sobre lo que haces, a dónde vas, con quien te juntas, qué ropa te pones, etc. Es un deseo prácticamente genético, instintivo. Universal. Sin embargo la curiosa realidad en nuestra Isla es que la expresión nacionalista comúnmente asociado a los países independientes (repúblicas/naciones), se atesora en la cultura pero no se extiende a la política. Esa expresión nacionalista lo acaparó el PPD y su ELA. Pero, el partido en su fundamento es asimilista. ...
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