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Este es el cuatrienio del destape

Estoy convencido que el refrán es totalmente cierto. ¡No hay bien que por mal no venga! Y la prueba de que eso es verdad la ponen en primera plana de la prensa todos los días. A pesar de la total distorsión a lo que es la buena administración publica, hemos (nosotros el pueblo) ganado un chispito en medio de este desastre político y económico.

Lo que hemos ganado es poder enterarnos de lo que nuestros astutos líderes han estado haciendo, por años, a nuestras espaldas. No estoy hablando de los criminales que le robaron a los niños de las escuelas o el agua del supertubo, sino los que calladamente (a lo suco su muco) hornearon los biscochos, le pusieron ‘frosting’ y se lo repartieron entre ellos mismos, los correligionarios. De una forma justa claro, más o menos en partes iguales. (Fíjate, yo creo que cogieron a aquellos otros porque se querían quedar con tó’. A lo mejor, si lo hubieran repartido entre todos, no estarían presos. ¿Como es el refrán? ¿”Muchos pillos juntos se escapan de la justicia”?)

Pero me distraigo. Ha salido a la luz pública las tramoyas clandestinas de nuestros legisladores que en compinche con nuestros gobernantes llevan sangrando la clase media sin logro alguno en beneficio de esa clase trabajadora que sostiene esta Isla. Me explico. Si hubiera ganado aquél, con esta legislatura, ¿nos hubiéramos enterado algo? ¿El defalco de los mil millones de aquél y la otra? ¿El crédito arruinado de nuestro gobierno? ¿La infraestructura malsana de agua y luz?

No… todo sería color de rosa, y en cuanto a lo malo que irrumpa inesperadamente, los culpables son los otros, o a falta de pan, quizás una que otra unión si es que conviene al momento.

Es verdad. Como dije al principio. No hay bien que por mal no venga.

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