¡Lo juro! Por mi madre que no tengo la mínima intención de criticar a ninguna religión y mucho menos algún político. Son sólo observaciones anecdóticas de la vida real. Si algo se gana con la edad, es la perspectiva del tiempo. Paralelismos. Ambos, políticos y religiosos, comienzan a destacarse en la temprana adultez. Comienzan su vida pública, delgados, atractivos, predicando la palabra de otro. Hasta que encuentran su propia voz. De la misma manera que el éxito atrae el dinero, parece ser que también atrae libras de peso. Según crece su reputación, crece su cuenta de banco y su cintura. Ambas cosas a la vez. La fama y sus continuos aciertos los lleva a creerse lo que predican y se reafirman en su certidumbre. Sus feligreses, seguidores, los protegen y defienden, sin importar equívoco. Crecen hasta hacerse más grandes que ellos mismos, en lo espiritual y lo material. ...
Puerto Rico es una isla en algun lugar del mar caribe cuyos habitantes insisten es un país.